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La defensa irlandesa congela Copenague

  • 11 nov 2017
  • 3 min de lectura

Dinamarca y la República de Irlanda empatan 0 a 0 en el estadio Parken de Copenague en la ida de los play-off previos al Mundial, dejando todo por decidir en la vuelta que se disputará el martes en Dublín.

Cornelius (Dinamarca) y Ward (Irlanda)

La defensa y el posicionamiento táctico irlandés fue demasiado para los daneses esta noche en Copenague. El técnico irlandés Martin O’Neil parecía tenerlo claro esta noche: no recibir goles. Un partido poco atractivo en general. Irlanda mantenía una defensa seria y organizada y Dinamarca atacaba sin ideas y con balones largos, sobre todo a espaldas del lateral derecho irlandés, Cyrus Christie.

En cuanto a la previa del partido, Dinamarca llegaba con una racha de 9 partidos sin perder (incluyendo un amistoso contra Alemania en casa) y la República de Irlanda consiguió el mes pasado su pase al play-off al ganarle fuera de casa a Gales en la última fecha.

Este es el 4º play-off que disputa Irlanda para intentar clasificarse a un Mundial. En 2002, pasó la eliminatoria contra Irán y el de Corea y Japón es la última Copa del Mundo en la que ha participado “Eire”. Conocida es la eliminatoria ante Francia para el pase a Sudáfrica, con la famosa mano de Henry en el Stade de France que les dejó a las puertas de su 4º Mundial. Dinamarca, por su parte, es la primera vez que debe superar un play-off para acudir a un Mundial.

Volviendo al encuentro, los “vikingos” salieron proponiendo un juego físico y con muchos balones aéreos a la espalda de los laterales. De esta manera surgió la primera ocasión del encuentro en el minuto 11: Larsen, desde la izquierda, recibe un pase largo y remata tras el control. Randolph consigue parar la pelota pero el rechace le queda al delantero danés, Cornelius, cuyo remate, esta vez sí, consigue blocar el arquero irlandés.

Eriksen (Dinamarca) muy marcado por los irlandeses esta noche

Los daneses eran dueños del balón e Irlanda defendía organizada. Algún tiro lejano de Eriksen, muy marcado por los centrocampistas rivales, y los intentos de Pione Sisto por todos los sectores de ataque fueron lo más destacado por parte de Dinamarca. En el minuto 42 se vió la primera ocasión irlandesa: Christie por la banda derecha consigue llegar hasta posición de tiro, bien detenido por Kasper Schmeichel.

El segundo tiempo no cambió de guión. Dinamarca queriendo y no pudiendo e Irlanda cómoda atrás. Los pelotazos al área ante un equipo británico quizá sea la peor de las estrategias ofensivas que puedes llevar a cabo. Esos defensores están acostumbrados a ese tipo de juego directo, se lo encuentran cada fin de semana.

Increíblemente, el momento álgido de la noche la protagonizó el hombre que más internacionalidades tenía por parte de Dinamarca de entre los 23 que estaban citados para estos 2 partidos, Niklas Bendtner, que salió en el minuto 65 sustituyendo a un desafortunado Cornelius. Bendtner llevándose la mayor ovación… en fin.

Un segundo, ¿Bendtner sigue jugando con su selección?

En ataque, Irlanda no parecía tener ningún plan. Las faltas laterales y los córners fueron lo más peligroso que pudieron fabricar, y sin mucho acierto. Aún así, Jeff Hendrick y Harry Arter hicieron un trabajo inmenso en el centro del campo. Puede que el relator no les nombrara mucho, pero apenas cometieron errores.

Yusuf Poulsen pudo ser el héroe danés que nos alegrara la tarde pudiendo ver un gol, al menos, pero su remate fue bien respondido por el arquero.

Con esto, pués, Irlanda se sale con la suya y deja todo por decidir en su país. Dinamarca, mientras, ya puede pensar en otra forma de hacer daño que no sea con pelotazos.

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